Al final del closet…

Texto: Alguien camino al arcoíris 

Fotografía: Werner Solorzano @wasonrisa 

Producción: Karol Anzueto @karolanzueto 

Modelos:  Mynor Veliz @mv_mynorveliz  | Iso Gandini : @isolinapirulina | Macario Lorenzo #Macariolorenzo 

T-shirts: @honest_mood 

Joto, hueco, maricón, gay, amanerado entre otros términos escuché cada día en el salón de clases, durante toda mi infancia; y es que para un niño de primaria, crecer con estas etiquetas es bastante difícil sobre todo porque ni yo mismo sabía qué pasaba.  

El eco de un aula fría, solo intensificaba las risas de burla que sentía resonar en mis oídos, estas risas iban en aumento con cada insulto y burla que generaba mi personalidad.  Llegué a convertirme en un niño extremadamente tímido e introvertido. Solía esconderme a la hora de recreo para que nadie supiera que, en lugar de estar jugando fútbol como los demás “varones”, yo estaba en una esquina hablando o jugando con mis amigas.

Vergüenza y pena, son los dos sentimientos que me invadían a diario y que iban apilando más y más peso dentro del “closet” emocional en el que me encontraba.  Sentía que ser “diferente” era malo, que no actuar de manera masculina era una razón importante para esconderme y no mostrarme ante los demás, aunque quisiera tener más amigos o interactuar con más niños de mi edad.

Naturalmente era un niño muy talentoso e inteligente. Era inevitable sacar buenas notas y estar siempre en el cuadro de honor o ser el abanderado de la clase. Sin embargo, odiaba que los maestros me felicitaran en público ya que esto sólo motivaba a que los demás niños sintieran aún más ganas de molestarme al decir cosas como “lo que pasa es que él es hueco”.

Durante años, reprimí todos mis sentimientos y mi forma de ser; desde controlar mi manera de hablar o expresarme hasta frenar cualquier sentimiento de atracción hacia personas de mi mismo sexo conforme iba creciendo.  

El sentirme encerrado en mi propio cuerpo; hacía que ese closet se hiciera cada vez un lugar más familiar.  ¿Pero, cómo es un closet emocional?  Es un lugar oscuro en donde no te puedes ver a ti mismo, no hay espejos en donde puedas reflejarte tal y como eres, ni espacio donde puedas crecer como persona.  Ese closet es un lugar frío donde no existe el contacto humano real, ya que nadie ama tu verdadero ser.  Es un lugar saturado de cosas; entre ellas varios disfraces que usas a diario para aparentar ser alguien más y así no incomodar a nadie.

Con el tiempo, te das dando cuenta que dolor que te haces a ti mismo; es aún más grande del que te pueden hacer los demás.  Ningún insulto, broma, rechazo o desaprobación se compara con el sentimiento de mentirte y negarte a ti mismo. Y es que si te van a amar o te van a odiar, que lo hagan por quien eres realmente.  

“Love is love” o “amor es amor”, es una frase en inglés que se ha hecho popular debido a lo que esto implica: un despertar del ser humano hacia la conciencia de que el amor, no distingue razas, condiciones sociales, políticas, religiosas u orientación sexual.  Que el amor sigue y seguirá siendo amor independientemente de sus matices, formas o expresiones.  El amor es el antónimo al odio.  Por el contrario; el rechazo, prejuicio y condena hacia las personas pertenecientes a la comunidad LGBTt+ solamente solidifica y refuerza el odio que existe en una sociedad intolerante, la cual destruye lo que no comprende.

Nuestro poder radica en ser nosotros mismos, todos nacimos con la capacidad de mostrar nuestra luz interna; la cual es muy difícil de alumbrar a los demás si la seguimos escondiendo. 

Al final del closet, se encuentra un arcoíris.

Colaboradores Polyester

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