CHICHICASTE: Una colección abierta

Texto por: Juan Pablo Hernández

¿Cómo comprender a una sociedad? ¿Cómo conocer mejor a las personas que la conforman? Hay varios factores que van redondeando esta percepción que nos permite reconocer los aspectos de cada quien, pero sin duda uno de los de mayor peso es conocer y analizar el arte que estas personas consideraron o aún consideran importante y llevaron a la trascendencia, ahí reside mucho de su historia y su humanidad. Los museos de arte se crean para resguardar este espíritu históricamente indeleble para próximas generaciones, ánima que alza la voz desde sus salas diciendo: “He aquí lo que hemos hecho. Lo que hemos logrado. Lo que hemos vivido. Nuestra historia y sus consecuencias visto a través del ejercicio sublime y creador de la sensibilidad artística.”

Pero el arte no habita únicamente en museos, y si así fuera probablemente hubiese desaparecido hace algunos años. Debemos reconocer que el arte es libre y lo encontramos de forma repentina en cualquier lugar, sin embargo, una de las formas más importantes de preservación y motor de renovación estética es el coleccionismo. Una colección está viva, muta y se alimenta del tiempo que ejerce presión sobre las piezas que la componen ganándoles valor estético, histórico y sentimental. Las colecciones pueden ir desde grandes pinacotecas estatales hasta el coleccionista aficionado particular que empieza desde cero con temas específicos o gráficos que le llamen la atención. Es magnífico pensar que toda colección habla de sus formadores y nos dan información que probablemente no aparezca en ninguna otra fuente, también nos refiere a tiempos, nombres de autores, comportamientos económicos y singularidades geográficas y sociales de su obras que enriquecen todo el qué hacer académico de la historia del arte.

Así, abrir una colección es mostrar algo de corazón desnudo, es dejar que los ojos busquen y encuentren respuestas de nosotros mismos como humanos y de las personas que cuidan y valoran su colección como algo particular que les ha acompañado, quizás, por generaciones. Abrir una colección es también una forma de continuar con el sentido social del arte que puede contener denuncia, esperanza, amor y múltiples lecciones de vida de las que podemos aprender, replicar y multiplicar. El arte late cuando se conforma en una colección que se convierte en un elemento rítmico afinado a su tiempo y contexto.

Pocas veces tenemos oportunidad de vivir esta conexión y de tener esta experiencia fuera de un muy cerrado círculo de mercado y de instituciones centralizadas en grandes ciudades y es por ello que “Chichicaste. Una Colección Abierta.” en Espacio/C se vuelve un banderín desde el Quiché para llamar la atención sobre el coleccionismo fuera de la metrópoli, un gran esfuerzo por hacer notar que todos los espacios sociales tienen arte, historia y crítica. Respiremos el aire de espacios renovados en la exposición artística y dejémonos llevar por el ritmo al que late este corazón que habita en las piezas que conforman esta colección abierta. Bienvenidos.

Colaboradores Polyester

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