Fiesta boliviana

Texto y fotografías: Nando Yax / @nandoyax

Son las 4:30 p.m. del martes 16 de octubre, y muy ansioso estoy por abordar el primer avión de un trayecto de vuelo de alrededor de 7 horas, que me llevará como invitado al primer mercado de industrias creativas y culturales de La Paz en Bolivia, el MICC3600 

Aquí, además de conocer una de las culturas mejor escondidas de Latinoamérica, tendré la oportunidad dar a conocer lo que en Guatemala y Centroamérica se hacen en cuanto a moda.  

Tras varias horas de vuelo, finalmente llego a mi destino y los primeros rayos de sol del miércoles 17 de octubre van iluminando mi trayecto del aeropuerto hacia el hotel. Ahí estaré los próximos tres días, sumergido entre desconfiguraciones de zona horaria, productores culturales de toda la región iberoamericana, cholitas y dulces, y té de coca para aliviar los efectos de los 3,600 metros de altura.  

El Alto, Bolivia

La Paz no es tan distante de Guatemala, más del 50% de la población es de origen indígena, posee una rica cultura textil y una ciudad llena de contrastes, como toda gran ciudad latinoamericana.  

Mis primeros contactos con la escena de la moda paceña y boliviana, me remontaron a la época de cuando aún estábamos en busca de una identidad. Y es que, en la mayoría de propuestas, el sello de los textiles aguayo es el común denominador en un país aislado, por las políticas económicas de su líder político: Evo Morales.  

Evo Morales, criticado pero jamás odiado.

Su gestión, como todo cambio político ha beneficiado y dañado, progresado y retraído, pero vaya si no es refrescante visitar un país libre de la influencia yankee. Aquí, la moneda local tiene un verdadero valor y aprecio que puede verse reflejado en la arquitectura neo andina, un movimiento iniciado por su máximo exponente: el arquitecto aimara Freddy Mamani.  

Las nuevas edificaciones, mejor conocidas como “cholets“, son el reflejo de los cambios políticos y económicos. Sus dueños son comerciantes Aimaras, que han visto los beneficios políticos a través de acceso a más educación, salud y diversas políticas, que han homogenizado a la sociedad boliviana y que definitivamente han mantenido a Evo Morales en el poder como su máximo representante.  

“Cholet”

Conocer un cholet es una experiencia memorable, algo así como cuando por fin ves a todo color esa estampa clásica de Times Square: sientes emoción y asombro, curiosidad y fascinación, todo en un mismo momento, con la diferencia de que aquí, respiras cultura andina en todo su esplendor; un movimiento arquitectónico único en el mundo del siglo 21. 

 

Cholet se forma de: Cholo, nombre coloquial que reciben los indígenas y chalet: tipo de construcción usualmente en el último nivel de la casa en donde reside la familia.

Los cholets no son el único reflejo de la rica y exitosa cultura boliviana, también lo son sus desfiles de moda específicos para las mujeres aimara o “cholas” como coloquialmente se les llama.  

En el último día de mi estadía en La Paz, tuve la oportunidad de ser invitado al desfile de modas de la Chola paceña, una presentación del máximo folklore local, combinado con los vestidos más hot de la temporada, modelados por la única -me atrevo a decir- agencia de modelos de mujeres indígenas de todo el continente. Aquí el verde fluorescente, las transparencias, el camo print y los accesorios de plata y oro también son lo más pop. Eso sí, en su versión para las mujeres más acaudaladas de una cultura muy bien preservada y escondida, hasta ahora.  

 

Colaboradores Polyester

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