La decadencia de las IT girls

Texto por Ana González 

Fotos: Vía The Cobrasnake

Cambiando los canales de la TV en domingo, esperaba encontrar un destello de programación decente, sin embargo, ese día hasta los canales nacionales descansan de los refritos de las series populares y suelen sacar a la luz la programación más aburrida y con menos rating. Entonces, milagrosamente, encontré algo atractivo: un pseudo documental acerca de las “IT girls” grabado probablemente en el 2009.

Las primeras imágenes mostraron a una chica desgastada, seguramente, recién salida de rehabilitación al estilo Lindsay Lohan, con mirada perdida y  cabello descuidado. No la reconocí hasta que escuché su nombre. Era Cory Kennedy. Inmediatamente regresé a mi primer año de universidad, donde MySpace estaba en su apogeo,  Tumblr te dictaba las tendencias y parecía que, finalmente un generación joven se encontraba en camino a la dominación mundial,  al menos cibernéticamente hablando. ¡Oh, esa época dorada! Recuerdo con nostalgia ese origen humilde de las estrellas de internet donde la gente era auténtica, no había publicidad bombardeándote por todas partes y los blogs aún tenían contenido digno de lectura. Ahora parece que ya no existen los blogs y mucho menos la lectura.

Así fue como conocí a Cory, navegando en internet, luego de trasnochar haciendo tareas universitarias. No fue difícil encontrarla porque gracias a la popularidad ganada gracias a sus constantes apariciones en el blog de fiestas que la consagró,  “The Cobra Snake”. En el 2007, ella estaba en todas partes. Tal vez ella fue la primera IT girl “mortal” ( excluyendo a las muchas Alexa Chung y Paris Hilton que nos invadieron). Ella pasó de estar encerrada en su sencilla habitación con posters de artistas, a ser retratada en portadas de revistas como Nylon y Jealouse.

Cory tenía apenas 15 años cuando todo empezó. Por alguna razón su aspecto andrajoso y sus prendas adolescentes encantaron al mundo. No digamos en el pico de su popularidad, donde era la embajadora del look vintage mezclado con carteras Chanel y zapatillas deportivas, presentándose a las fiestas más escandalosas y portando vasos con licor sin importar que aún no cumplía la mayoría de edad. En ese entonces, muchas chicas rondando los veinte querían ser como ella. Todos conocimos a alguna chica que estaba obsesionada con las tendencias y que adoptó su look de pies a cabeza, incluyendo las salidas a fiestas que distaban mucho de las invitaciones neoyorquinas de Cory, pero que eran útiles para dar el aspecto temerario con la ropa del día anterior, el delineador corrido y la delgadez obtenida por intoxicación de alcohol, al menos una vez a la semana y alguna dosis de cocaína de vez en cuando.

Cory estaba en la cima del mundo, pero muy pronto su imagen empezó a desgastarse, especialmente porque surgieron IT girls aún mas jóvenes que ella como Tavi Gevinson,  ya que su fama se debía en gran medida a la juventud, a ese tipo de esencia de ninfa que se pierde con la madurez. Todos éramos como Humphrey el protagonista de Lolita de Nabokov, obsesionados con el choque entre la ingenuidad que se asoma lentamente al mundo de la adultez, pero que cuando ha puesto un pie completo en la edad de las responsabilidades, desvanece nuestro interés por completo.  ¿Acaso no es este el destino de todas las IT girls, todas las bloggers, todas las ninfas del siglo XXI? Cory era lo más grande en el 2007 y se desvaneció. Me costó muchísimo trabajo recordar su apellido, porque Kennedy es un apellido tan poco sonado que nadie recuerda …¡pfff! , al guglearla no me apareció nada acerca de ella en los primeros resultados con su nombre y en su página de Wikipedia parecía que se hablaba de alguien ya fallecido, describiendo su vida con muchos verbos en pasado.

¿Qué será de Cory ahora que nadie la recuerda? ¿Utilizará sus conocimientos sobre los secretos de la fama para impulsar a nuevas ninfas? O como la madre de todas las ninfas, tal vez se encuentre ya casada con un par de niños, viviendo en una casa lejos de las ciudades que la consagraron, regresando paradójicamente a sus orígenes donde era una chica normal. Así es el internet, soterra los recuerdos con tanta velocidad que parece difícil recuperar restos de menos de una década, aún cuando estuviste en todas partes.

Parece que Andy Warhol tenía toda la razón cuando decía que todos tendríamos nuestros quince minutos de fama. De Reality Shows a espacios web que nos invaden por rebaños, todos conocemos a alguien que tiene cobertura mediática y/o muchos seguidores en redes sociales pero a juzgar por el pasado reciente de internet, parece que tener millones de seguidores en la red social de turno no es suficiente para ser recordado, mucho menos para pasar a la historia. Supongo que al fin de cuentas la humanidad aprendió a filtrar las redes para su conveniencia histórica y las verdaderas IT stars son realmente personajes que realmente trascienden históricamente como Stephen Hawking, El Papa Francisco y Elizabeth Warren; aún cuando para muchas adolescentes Cory y sus compañeros de turno fueron más populares.

Colaboradores Polyester

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