Orgásmica: una experiencia Bioneural

En la novela de Laura Esquivel, “Como agua para chocolate”, se menciona la siguiente frase: “Pero en ciertos casos es más digno dejarse llevar de un impulso ciego, provocado por un gran amor, que oponerse a él “. En este caso, al amor que me voy a referir en este relato es a la comida. Y como poco a poco me fui dejando enamorar por el menú de la experiencia.”

El chef Alex Quintana y su Bistrot

Quintana Bistrot, es un bistro inspirado en el concepto de comida fusión de autor, basándose en platillos emblemáticos alrededor del mundo. Se encuentra escondido en la blancura de Ciudad Cayalá, en dónde, rápido, salta a la vista el rojo en la entrada y desde ya se percibe que aquí todo se hace con pasión. El creador de este lugar es el carismático chef Alex Quintana, quien desde el inicio hace que uno se sienta como en casa. Aquí todos son bienvenidos, sin importar orientación sexual, raza, estatus económico o cualquier otra diferencia que se pueda inventar el ser humano nos dice el chef. Haciendo que este sea un espacio. “Quiero que el comensal se sienta feliz”, dice el chef.

Felicidad es lo que buscamos al probar alimentos que sabemos llevan un proceso largo atrás. Pero esta felicidad, puede aumentar exponencialmente, al evocar recuerdos de la niñez o descubrir deseos secretos. En esto último nos vamos a concentrar, porque la experiencia en Quintana Bistrot es casi comparable al placer sexual.

Esta sensación es la que busca el chef Alex con su “cocina Bineural”. A este profesional de la cocina, le sobraran títulos de todo lo que ha logrado en su vida, como los galardones en diferentes festivales gastronómicos alrededor del mundo. Ha sido nombrado nuevamente embajador gastronómico -Celebrety Partner- de la ONU y su PMA -Programa Mundial de alimentos- Haciendo conciencia y alianzas para poder erradicar la desnutrición crónica infantil y ademas por el proyecto THE MAYAN CUISINE lanzado en NYC en el año 2017, para divulgar la cocina Guatemalteca y mesoamericana.

El foreplay

Como parte de los exquisitos menús con los que cuenta Quintana Bistrot, está el menú de la experiencia, donde el chef Alex, por medio de raras combinaciones de productos de temporada crea sabores a partir de ingredientes ancestrales de Guatemala. Se comienza este ritual con aromaterapia y un pequeño SPA con aceites escenciales, para inducir el estado de animo adecuado para experimentar. Esta es la antesala al mosaico de platos que se esta a punto de probar.

Según este ritual, se nos entrega un pañito u “oshibori” que está impregnado en aceites esenciales, para purificar nuestra mente y sanar esas mochilas emocionales donde están guardados nuestros recuerdos buenos y malos. En mi caso en particular, debo decir que el aroma de este, una mezcla de miel de abejas, vainilla y harina de panqueques panquilistos, me trajo un muy buen recuerdo de mi abuelita Carmencita, mi “mamichis”. Fue automático y me hizo sentir muy bien, segura, feliz y con sensación de hogar.

Cito nuevamente una frase de “Como agua para chocolate”: ” Los olores tienen la característica de reproducir tiempos pasados junto con sonidos y olores nunca igualados en el presente” .

Desde ese momento cualquier barrera emocional que tuviera, desapareció y me rendí por completo decidida a dejar mi escepticismo y adentrarme en la experiencia.

Aun sensible por el inesperado recuerdo, en el momento de recibir una margarita color rosa, el cóctel de tequila reposado y guayaba, supe que todo solo se podía poner mejor.

El menú de la experiencia

Se comienza con un sampler de 5 cucharas, que son un menú vivencial y sensorial, porque con la vista y el olfato vamos a seleccionar el que nos produzca más placer.

Acompañados de las cucharitas, las historias del chef nos mantienen en un estado de lo que el buscaba que experimentáramos: olvidarnos de todo lo que había afuera. Sí, incluso el celular y pasar un rato super agradable. Es increíble que una persona tan risueña y bondadosa haya pasado por tanto sufrimiento, pero dejaré que en otra ocasión el mismo sea quien la relate.

Cada cucharita contiene una mezcla inesperada, pero que resulta en un total deleite a la viste por el colorido y las texturas. El chef nos incita a que antes de probar debemos inhalar todo el aroma que emana y disfrutarlo con nuestro olfato tal como lo haremos con el paladar. Las cucharitas contienen:

  1. Mousse de aguacate con pimientos, bañado en aceite de sésamo con boquerones de Málaga y un delicado toque de limón.
  2. Exhuberante vinagreta de mandarina con jamón curado, alcaparras y una corona de brotes.
  3. Atún salvaje sellado con sal kosher y eneldo sobre un culis de mango, fresas y un toque de salsa de wasabi.
  4. Embutido de cordero y humus artesanal con especies del mercado de Jerusalén.
  5. Un higo aderezado con zacapa centenario, queso de cabra empanizada con un crocante de peperoni.

Al finalizar esta degustación, escogimos nuestro favorito, basado en la cucharita escogida, se determina que plato es el más adecuado para nuestro estado anímico.


Obviamente me fui por el higo y el atún. De alguna manera esto indicaba que el plato que yo debía probar del menú era el “Pad Thai de camarón que vendría mas adelante.

Pero antes, pasamos por la fase dos del ritual…

El chef nos dió a escoger nuevamente, esta vez era que sensación queríamos experimentar durante nuestra comida. Mis compañeros de mesa seleccionaron el aceite escencial de los florales de Bach, que los haría sentir tranquilidad y energía. Yo escogí el camino “menos transitado” diría Robert Frost y me fui por el afrodisíaco, “and that made all the difference”.

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El Plato fuerte

Como si la experiencia no me hubiese hecho sentir “Red hot fuego”, como Penelope Cruz en “Women on top” o la misma Tita en “Como agua para chocolate”, lo literario se vuelve literal y el primer plato a probar está inspirado en este mismísimo libro de Laura Esquivel: Las famosas codornices en pétalos de rosas. En este caso el plato es esta pequeña ave, acompañada de rosas comestibles y una salsa receta de la bisabuela del chef. El nombre “de cumpleaños” es debido a que viene con fireworks. Si, así de extra con estrellitas encendidas que hacen todo un espectáculo acompañada de una manzana tempurizada. Wow!

El siguiente plato es el Salmón Isabella, un plato conformado por una cama de arugula, espinaca confitada por el calor de la quinoa caliente que se le coloca encima. A esta cual se le ha colocado una salsa fría de yogur griego, queso romano y parmesano, hojuelas de almendra y coronado por un salmón con cebollas caramelizadas en salsa de champán y mantequilla.

Le siguió el famoso Pad Thai, que por supuesto, ¡fue todo lo que esperaba y más! Este consistía en una cama de fideo de arroz aromatizado con lilas, acompañado de camarones jumbo bañados en una exótica salsa de curry, coco rostizado y maní, que luego se complementó chile chipotle, salsa acidficada de mandarina y gotas de limón.

Llego la hora del postre, pero no sin antes limpiar nuestro paladar con unas gotas de ron Zacapa Centenario, procedimos a ver como por partes iba tomando forma su galardonado postre “Rey Quetzal”. Llamado así porque asemeja un quetzalito por los colores. Este esta compuesto por gelatto de almendras, cardamomo, aguacate, trufas de chocolate blanco y glasé de maracuyá.

El final feliz

“En nuestras mesas siempre se termina con un orgasmo o un threesome”, nos dice sonriendo picaramente el chef, refiriéndose a los postres que se sirven en el Bistrot.

En este caso fue el postre estrella, “el orgasmo” el que se sirvió para iniciar esta nueva ronda, que consiste en trufas de chocolate 80% cacao sobre una cama de champagne y mango con petalos de rosa cometibles.

El resto de postres llamados “increcendo”, servidos en cucharitas que llevan un gelato diferente cada una:

  1. coco jengibre y limón
  2. berries y queso de cabra
  3. mango vodka y albahaca
  4. cacao 90% Romero y zacapa

Y así culminamos la experiencia con un estado anímico totalmente diferente al que teníamos al inicio, sintiéndonos satisfechos, un poco mas conectados a nuestras sensaciones y deseos. Esto seguramente, porque tal vez al sentir esta explosión de sabores, hay una parte del alma que se conecta con algo más primitivo en el ser, que nos desinhibe y nos hace sentir placer.

Por lo que quedan invitados a experimentar esto por sí mismos y dejar que el chef Alex Quintana los guié en este recorrido sensorial y, tal vez, dejarse llevar para que la experiencia termine en un orgasmo o un threesome.

“Cada persona tiene que descubrir cuáles son sus detonadores para poder vivir, pues la combustión que se produce al encenderse uno de ellos es lo que nutre de energía el alma”, puntualiza el chef.

Karol Anzueto

Fashionista en búsqueda del soundtrack perfecto para una vida de película.

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