Una noche “Clandestina”

Aunque la Ciudad de Guatemala está creciendo y hay espacios creativos en todas partes, lamentablemente las galerías, cafés o restaurantes con propuestas gastronómicas diferentes están solo en ciertas áreas. Pensar en la zona 2 como un lugar en el que se puede comer un menú de primer nivel, es algo que no nos pasa por la cabeza. Pero sí, ahora es posible en “Clantestina”, un proyecto creado por Wilson Guzmán, un chef guatemalteco que se ha ganado un espacio entre los favoritos de muchos, por su creatividad y atención al detalle.

Wilson explica que la idea de organizar cenas clandestinas, nació para poder diferenciarse de otros proyectos. “Estamos organizando este tipo de cenas, ubicados en una terraza del Barrio Moderno en la zona 2, un barrio muy tradicional del centro de la ciudad. De allí el nombre de “Clandestina”, porque no es un lugar común y eso es lo que nos encanta”, comenta el Chef. “Nuestras cenas pretenden ser una propuesta y espacio gastronómico con cocina con fundamento, pero también a su vez creando cultura de barrio. En la decoración del espacio hemos incorporado elementos como pisos con diseños antiguos como bajaplatos, cojines forrados con costales de maíz, conseguidos en depósitos de graneros de la terminal, una mesa larga que quedó hermosa hecha de madera, plantas decorativas que se usan para proporcionar sombra al cafeto en las zonas cafeteras como plantitas de majunche, varas de carrizo y árboles de cuje que conjugan con la vista del entorno del centro”, concluye Wilson.

¿Cuál fue la primera impresión?

Llegamos al lugar y desde afuera, sabía que no iba a ser tu típico restaurante con apariencia de “barrio gentrificado”. Al contrario, desde afuera se veía como una casa común y corriente. Creo que eso es lo divertido de este concepto. Entramos y subimos a la terraza de la casa. Y, ¡oh sorpresa! El espacio era una mezcla super bien pensada de detalles que nos remitían a cosas tradicionales que hemos visto en mercados de Guatemala y de las zonas populares, como explicó Wilson. Las mesas eran de pino, con sillas de colores y con cojines hechos de costales de granos reutilizados. Las lámparas, si bien eral algo rústicas, no tenían nada que envidiar a muchos estudios de diseño. La vista de esta parte de la ciudad es hermosa y pocas veces apreciada. Ver las cúpulas de las iglesias, las casas antiguas y los techos de lámina es algo que tiene una belleza especial y muy particular.

La hora de la comida

Nos sentamos a la mesa y disfrutamos de una conversación amena con los amigos con quiénes íbamos. Ahí nos topamos a otros queridos amigos, que al igual que nosotros aman la buena comida: Wicho Archila y Carmela Enríquez. Mientras escuchábamos música tropical y bebíamos cerveza, llegó el primer platillo: Una ensalada de mango con queso, pepitoria y un aliño delicioso hecho con aceite infusionado en limón por varios meses. Una combinación sencilla y que todos conocemos, con un twist. Esta fue una buena manera de empezar la cena y prepararnos para lo mejor: El plato fuerte.

Ensalada de mango con queso, pepitoria

No hay nada más difícil de lograr que una carne cocida al término perfecto. Ya saben, que no quede seca, pero que tampoco esté cruda. Wilson es un experto en el tema y logró la carne más deliciosa del universo, colocada sobre un puré de garbanzo cremosísimo y una salsa de chiles tradicionales en las recetas de regados guatemaltecos IN CRE Í BLE -sí así con mayúsculas-. El sabor de la carne jugosa, mezclado con lo suave del garbanzo y el toque dulce-picante de la salsa es de esas cosas que cuesta describir, pero que sabes que debés recomendar, porque la vida no está completa sin una experiencia así.

Lomo sobre puré de garbanzo con salsa de tres chiles

Sweet Thooth

Y bueno, si son como yo y aman los postres, definitivamente van a querer saber con qué concluyó la cena. Los meseros aparecieron, con unas jícaras que colocaron sobre un círculo de zibaque. En ellas un delicioso chico-zapote flameado, sobre una crema de piña con cúrcuma y crocante de champurrada y amaranto. Este último ingrediente era inesperado, pero le agregaba ese toque picante a la preparación y que resaltaba las cualidades de los deliciosos chico-zapotes que crecen en Guatemala. Lo único que lamenté fue no poder robarle a alguien su porción.

Chico-zapote flameado, sombre una crema de piña con cúrcuma

¿Cómo ir a una cena de “Clandestina”?

Debes mantenerte al pendiente de sus redes, especialmente de su Instagram @clandestinagt, en donde puedes ver sus próximas actividades o pedir indicaciones para realizar una reservación. Te aseguramos que la experiencia vale la pena. Si quieres salir de lo habitual, explorar algo nuevo y que tu paladar se sienta en éxtasis, sabemos que “Clandestina” es una excelente alternativa para sacarte de la zona de confort.

Mynor Véliz

Soy Director Creativo de Polyester, me apasiona la moda, amo a los gatos y los perros, las chaquetas de cuero, las botas y la comida bien hecha.

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