Mujeres fabulosas, ¿con pene?, aún más fabulosas

Por: Lola Vasquez , subdirectora de OTRANS-RN| @soylolitavasquez

Foto de portada: Manuel de la Cruz

Y sí, es así como te lo imaginaste, estoy hablando de nosotras las mujeres Trans -Travestis, Transgénero y Transexuales-, que aunque te guste o no somos mujeres, mujeres con penes. Y no te estoy pidiendo que deconstruyas todo ese machismo patriarcal, ni los fundamentos religiosos que tienes enraizados y vuelvas a aprender, ¡NO! Pero para comprenderlo, tienes que entender que el ser hombre o ser mujer va más allá
de la genitalidad, ya que el serlo es más bien una construcción cultural y social. Ya lo dijo desde 1949 Simon Beauvoir “No se nace mujer se llega a serlo”, en su libro “El segundo sexo”, donde plantea el que es ser una mujer.

¿Cómo así? Pues así como lo lees, esta frase se sigue utilizando hasta el día de hoy y ha sido resignificada en distintos momentos y luchas históricas. Toda persona al nacer se le asigna un sexo el cual determina el género o rol que va a desempeñar, pero esto va atado a las oportunidades que tendrá para desarrollarse en una sociedad y por increíble que lo parezca, muchas mujeres dependiendo de nuestra clase social, vamos a tener que ir ganando nuestra libertad, porque lamentablemente las mujeres no nacemos libres. Esto lo entendí cuando hice mi transición de hombre a mujer. Los
hombres nacen con privilegios y la libertad es uno de ellos. Recuerdo perfectamente a mi familia y a mi exnovio recordándome constantemente: “Ahora no podes salir sola” “ya no podes tener tantos amigos hombres o van a pensar mal de ti” “no te pongas eso para salir”. Terrible, ¿no?

Foto: Alejandra Paiz

La realidad de las mujeres trans en países como Guatemala es poco alentadora, sobre todo si queres ser una mujer “normal”, tener un hogar, una relación sin que asuman que tu novio heterosexual ahora es gay, que si eres lesbiana y tienes novia, que entonces para que te volviste chava, o contar con empleo estable y digno. Ya que no hay cupo laboral
trans en las empresas, ni políticas de inclusión, ni espacios seguros para nosotras, menos acceder a educación media o a la universidad. El mismo protocolo del MINEDUC dice que los hombres deben portar uniforme pantalón y las mujeres faldas, pelo corto o pelo largo, un poco retrógrado, ¿no les parece?

Hacer cosas cotidianas como ir al supermercado y querer pagar con tu tarjeta de crédito y te cuestionen por qué te llamas José, por ejemplo. O una simple ida al cine, al teatro sin que te critiquen con murmullos o codeos, con risitas o de manera muy maleducada, se te queden viendo como si fueras un extraterrestre. Pero lo peor, lo peor es que te den ganas de mear y no estés en tu casa. ¿Cómo entrar al baño de mujeres y pasar desapercibida? Más cuando medís 1.82 y sos extremadamente atractiva -obvio me tengo que echar mi piropo, amor propio ante todo-.

Foto: Julian Quevedo

En países como este, aun no contamos con una ley de identidad de género, que nos permita acceder a un documento de identificación personal –DPI-, que nos identifique adecuadamente y a la vez nos permita ejercer una ciudadanía plena: tener acceso a salud, educación, trabajo entre otros. En Guatemala, habemos mas de 15,000 personas trans de las cuales el 89% ejercen el trabajo sexual como único medio de sobrevivencia. Y es de esta realidad, que existe un imaginario social de hipersexualización hacia las
mujeres Trans, el cual va acompañado de acoso sexual, marginación y discriminación. Es muy frecuente que las personas asuman que soy puta, inclusive tiene la osadía de preguntarme cuánto cobro por servicio sin antes siquiera preguntarme si lo soy o no.

Otra pregunta frecuente que me hacen es si orino sentada o parada. Si lo sé, es de muy mal gusto y entre las otras tantas preguntas incómodas es que si “ya me la corté. ¿Qué carajos les importa? Pero ya aprendí que la gente es shute, o ignorante, ya que también asumen que por ser trans soy gay, y tampoco es así. ¿Qué complicado esto verdad? Pues no solo debes asimilar que todas las personas tenemos género -femenino o masculino o no nos identificamos con ninguno-, orientaciones sexuales -heterosexual, bisexual, homosexual, etcétera- y sexo biológico -pene o vagina-. Por ejemplo, una mujer nacida con vagina, que se siente cómoda con su género eso la vuelve una mujer cisgénero esta sería su identidad de género, si le gustan los hombres sería heterosexual, si le gustan las mujeres sería homosexual lesbiana y si le gustan ambos será bisexual, fácil, ¿verdad? Lo mismo con una mujer trans, nace con pene, pero se identifica con el género femenino eso le da una identidad de género Transgénero y esta puede ser heterosexual, homosexual o bisexual dependiendo de sus gustos.

Pero lo que te puedo asegurar, es que aún sigues pensando el porqué del título de este artículo, especialmente el: “¿con penes?, aún más fabulosas”. ¿Era esto necesario? Pues sí y no. Y es que es hora de hablar sin pelos en la lengua o tabús, para comenzar es que el pene es tan irrelevante muchas veces en nuestras prácticas sexuales, ósea el hecho de tenerlo no signifique que lo usemos como tal. Aunque debo admitir que algunas personas -mujeres y hombres- que nos buscan para prácticas sexo genitales, lo hacen pensando en la existencia de un pene en un cuerpo y rostro feminizado.

En fin, es un tema muy largo. Creo que podría escribir una segunda o tercera parte sobre esto, pero lo importante es que lo hayas leído y te hayas cuestionado vos también sobre lo compleja que es la sexualidad y las identidades en la misma, y en el, ¿por qué a los heterosexuales les cuesta tanto incluir a las trans en sus círculos sociales?. Y ¿por qué existe esa insistencia a tratarnos en masculino cuando nos ven en femenino? En fin
¿por qué?

Colaboradores Polyester

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