El amor en tiempos de vergüenza

Texto: Alvaro Gutierrez

Hace unos años escuché una frase que hablaba sobre las relaciones en el contexto actual: “Encontrar el sexo es fácil, el amor prácticamente imposible“.

Creo que lo dijo Katherine Heigl o una de las princesas de Disney.  Me pareció una interesante opinión, cuando se habla sobre el conocer en aplicaciones de citas, pero no me sentí 100% identificado. No soy el hombre más deseado del universo, pero he de confesar, aunque me haga sonar como un gran odioso que, hasta hace poco, no había tenido ningún problema encontrando el amor.

Bajo mis estándares, en el 2015 me convertí en un facilote, lo cual se ha convertido en una etapa de descubrimiento en muchísimos niveles. No hay nada como tener la sospecha, y que te confirmen durante el acto sexual, que te han dado un nombre falso. Así, como esta mentira causó en mí el deseo de bañarme 20 veces, tener sexo telefónico con un hombre, que luego resultó que estaba casado, causó en mí el deseo de bañarme 20 veces, ir a la iglesia y castigarme cancelando mi suscripción a Netflix.

Pero seamos honestos, sin Netflix me aburriría y, recurriría de nuevo a intercambios sexuales con hombres que me mienten para verme desnudo. Soy una vergüenza, y por primera vez desde el 2009, me siento como una.

Pero, descubrí que se puede tener sexo sin sentimientos, se puede tener sexo sin sentir amor. Pero el rol que toma el amor en el sexo, cuando es casual, en mi se cambia por incomodidad y vergüenza. ¿Quién diría que la vergüenza regresaría a mi vida? Pero discúlpenme, que un extraño, mientras te bese te pase la lengua por toda la nariz como un perro hace a cualquiera sentirse como un trapeador.

Como para cortarse la lengua.

 

*Foto: Stanley Dai vía Unsplash

 

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