El testigo de Jehová gay

Por: José Carlos Hernández

Hola a todos y a todas. Soy José Carlos. Tengo 23 años y les contaré mi historia. Tengo la esperanza que al compartirla, aunque sea una persona se inspirte y sea fuerte para luchar por su libertad. Desde niño, fui instruido y educado por mi madre -con la aprobación de mi papá-, como testigo de Jehová. Esto sería perfecto para ella, de no ser porque al crecer me identificaría como un hombre sexualmente diverso y descubriría mi amor por la política. Tal vez, pocos sepan en realidad cómo es ser un testigo de Jehová de pleno derecho y obligaciones. Pero el punto acá no es solo contarles lo que fui alguna vez, sino como luchar por ser libre me ha acarreado un sinfín de problemas, que por momentos hacen de mi vida una película de terror.

Todo inició en 2015. Ese año será significativo para mí, hasta que muera. El país sufrió cambios abruptos y lo mismo ocurría en mi vida. Ese año, decidí aceptar quién era, lo que me gustaba y nunca más daría un paso atrás. Ese año creí que era el momento correcto para asumir mi orientación sexual. Desde entonces, he podido ser testigo -pero no de Jehová- de cómo poco a poco he alcanzado metas personales que jamás creí ver hechas realidad. Ser una persona no heterosexual en un país tan conservador no es fácil, pero desde el momento en que decidí asumirme, siempre he creído que mientras más natural y honesto sea uno, más fuerte te hacés para enfrentar los retos.

Pero como era natural y a pesar de todo lo bueno que ha pasado en mi vida, ha habido retos realmente difíciles. El más grande y es el que hasta el día de hoy me persigue, es el hecho de haber sido un testigo de Jehová. Antes de hacer pública mi orientación sexual, era una persona muy activa y comprometida con la congregación religiosa, era Precursor regular, lo cual significa que por año dedicaba alrededor de 800 horas, para andar de casa en casa predicando. Así mismo, tenía otras responsabilidades como ser Siervo Ministerial y esto implicaba auxiliar en algunas tareas a los ancianos de la congregación.

Y así empezó la película de terror

De forma gradual en 2016 inicié a alejarme de la organización religiosa, dejé de participar en reuniones, actividades de estudio bíblico y predicación de casa en casa, hasta no ser parte de ningún ritual religioso. Mi papá no es Testigo de Jehová lo cual es un gran alivio, tanto él como mi mamá están anuentes de mi orientación sexual y realmente aunque no lo aceptan del todo, me han respaldado. El problema real es la congregación religiosa, la presión, los ataques y el acoso del que mi familia y yo hemos sido víctimas. Nunca esperé ser tratado de esa forma tan obsesiva y poco racional, por quienes por mucho tiempo consideré amigos y hermanos. Desde 2016 han intentado por todos los medios someterme a un juicio interno. Este proceso es dirigido por un Comité Judicial integrado por tres ancianos -Líderes religiosos- y así declararme culpable de cometer pecados crasos. Y al no mostrar arrepentimiento, expulsarme de la congregación, lo cual significaría ser echado de mi casa y no poder tener contacto con mi familia, es más ni podrían compartir conmigo una comida.

Nunca he aceptado someterme a este proceso. La razón más grande es que considero que al aceptar, estaría reconociéndolos como autoridades y sus reglas, lo cual no pasara ¡nunca más! He decidido ser libre y feliz, ningún fanático estúpido podrá impedirlo. Uno de los eventos más ridículos sucedió a mediados del año pasado. Con motivo del mes del orgullo publiqué en mi perfil de Facebook una foto sobre ser parte de la comunidad LGBTIQ+. Al ser mi foto de portada era algo que todos podían ver, aunque no fueran mis amigos. Los ancianos de congregación tomaron screenshots y se lo mostraron a mi mamá, encerrándola en una sala y cuestionándola sobre mi orientación sexual. Ese día, mi mamá volvió a casa llorando y descompensada por todas las preguntas y comentarios expresados. Cuando los enfrenté por lo ocurrido, nunca aceptaron quién había escarbado en mi cuenta para encontrar la publicación, pues a todos los testigos los había borrado de mi perfil. De forma pública, denuncié en mi perfil lo sucedido pidiendo que se compartiera y advirtiendo que cualquier otro acto de intimidación por parte de los Testigos de Jehová sería denunciado ante las autoridades. Días después otros testigos empezaron a escribirme por Whatsapp para burlarse de mi publicación, diciendo que si también los iba a acusar de acoso a ellos por escribirme mensajes.

Una semana después del evento, llegaron a mi casa los 2 ancianos que encerraron a mi mamá para fastidiarla. Su intención era obligarme a someterme al juicio para ser expulsado y con ello hacer que me echaran de mi casa, prohibirme el contacto con mi familia y así dejarme solo, pues según ellos mi conducta era una vergüenza para la congregación y no lo podían permitir. Antes de retirarse, me recordaron que al ser un testigo de Jehová no podía continuar con una conducta contraria a los principios bíblicos, refiriéndose a ser homosexual y al mismo que tenía prohibido participar en política. Lo cual a mi criterio violenta mis derechos.
Desde entonces decidí iniciar un proceso legal. Ha sido lento y complejo, pues no hay precedentes de algo similar en materia legal, pero estoy dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias. Desde entonces he sufrido visitas, llamadas y mensajes por parte de los líderes religiosos para insistir en que debo ser juzgado y expulsado. Los ataques han sido cada vez más persistentes y crudos, en la más reciente oportunidad citaron a mi mamá para exigirle que limitara su contacto conmigo y que yo debía dejar mi casa. Este último evento me ha dejado básicamente sin mamá, pues hemos cortado la comunicación y gracias a que mi papá no es testigo de Jehová aún tengo un techo donde vivir, pues él no permitió que las absurdas reglas de esa secta impidieran que viviera junto a mi familia.
No sé qué pasará en el futuro, pero me siento vulnerable al no tener legislación que pueda protegerme de ataques de odio. Ser homosexual en este país sin leyes que nos protejan deja espacio para que personas e instituciones nos ataquen sin piedad. Al inicio dije que descubrí mi pasión por la política y desde entonces, mi meta de participar y defender nuestros derechos como personas sexualmente diversas se ha hecho cada vez más urgente.

Para terminar, los testigos de Jehová creen que son los únicos representantes de Dios en la tierra y que lo que los caracteriza es el amor -1 Juan 4.8- si eso es verdad, entonces Jehová tiene una forma extraña de demostrar amor y muy mal servicio al cliente, pues yo no he sentido pero ni una pizca de amor.

¡ADVERTENCIA! ¡NO ABRAN LA PUERTA!

Colaboradores Polyester

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