La Masculinidad y el Whisky

Texto: Alvaro Gutierrez

Aceptar tu homosexualidad es un proceso complejo, y a la vez simple. Simple cuando un día te decís a ti mismo “mierda… soy gay”. Complejo, cuando te tardas 7 años en sentirte cómodo en tu propia piel.

Recuerdo las primeras masturbaciones:

“Que extraño y placentero sentimiento”

“Se siente mejor cuando pienso en hombres, pero estoy seguro que si pienso en mujeres también lograré acabar”

“Mañana comienzo a masturbarme pensando en mujeres, si no lo hago pronto no habrá vuelta atrás”

“Mañana comienzo”

“Solo un día más y mañana prometo que comienzo”

“Solamente un día más”

A los 12 tenía la misma fuerza de voluntad, mejor dicho falta de voluntad,  que el “yo” de 28 que lleva dos años tratando de dejar el cigarro. Me provoca una sonrisa que a pesar de  10+ años de terapia y 5+ de esfuerzo serio de superación personal y emocional hay cosas que no cambian. El niño con poco compromiso sigue aquí, sigo siendo yo. Soy 80% aprendizaje en salud mental y 20% irresponsabilidad e impulsividad.

Mi camino hacia la comprensión de que me hace hombre ha sido largo y trabajoso. Entender que apreciar el deporte no me hace más hombre. Entender que coquetear con mujeres de una manera abusiva no me hace más hombre. Entender que escupir y rascarme los huevos en público no me hace más hombre, solamente me hace desagradable.

En el 2008, al regresar a Guatemala, después de vivir un tiempo afuera, me sentía más seguro de mi homosexualidad. Advertí a mis amigos que el “yo” que conocían no iba a regresar. Que se prepararan para un yo afeminado, a un yo gritón y con voz aguda. Hoy en día se me hace ridículo que, en mi propia ignorancia, pudiera creer que los hombres cómodos con su homosexualidad eran todos afeminados. Yo juraba que al relajarme sobre el hecho de ser gay iba a convertirme en alguien diferente, en lo que yo debía ser. Me tuve que decir a mi mismo, ”no todos los gays masculinos son homofóbicos mano, solo sos vos”. Mi manera de ser no cambió de manera drástica, y eso no está ni bien, ni mal, solo es lo que es. Soy lo que soy.

Pero he tenido momentos en los que mi falta de seguridad me ha llevado a:

  1. Recalcar que puedo crecer una barba mejor que cualquiera de mis amigos
  2. Mostrar que tengo pelo en el pecho
  3. Mentir al decir que viviendo en E.E.U.U comprendí cómo funciona el futbol americano.
  4. Hablar con una voz más grave al conocer por primera vez a alguien
  5. Tomarme un litro de alcohol gritando “soy más hombre que todos ustedes”

Probablemente crean que esto último no es posible, pero tengo a 15 testigos que podrán corroborar esta historia.

Colaboradores Polyester

1 thought on “La Masculinidad y el Whisky”

  1. Muy buen artículo, lo complejo y lo simple de la verdad, y sus matices, nos ponen en la disyuntiva de ser o de seguir en el ropero “closet”, felicidades y ànimo, Gus

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