Perderlo todo ha sido lo mejor que me pasó en la vida

Texto: Andrea Rodas

El año pasado fue un año difícil, no sé si estoy exagerando pero considero que ha sido el más duro de toda mi vida. Y según varias pláticas que he tenido, con amigos y conocidos, el 2015 fue duro para muchas personas. Nunca antes, en tan poco tiempo, había experimentado tantos cambios y sufrido tantas pérdidas y, para una persona obsesiva como yo, aceptar que no puedo controlar nada más que la forma en que reacciono a las cosas, ha sido el reto más duro.

Estoy a unos meses de cumplir 30 años y por fin me siento como que me gané el diploma para seguir a la siguiente década de mi vida. A diferencia de lo que imaginé, nada me ha enseñado más que cuando mis planes no han salido como quiero. Sé que muchos hemos estado aquí; al final de una relación en la que invertimos años y no llegó a donde queríamos, con una carrera a medio estudiar sin ningún diploma de respaldo, la oveja negra de la familia que nunca se puso en línea con lo que, se suponía, tenía que hacer para ser feliz. No me casé, no me gradué de psicóloga, ni sé quién soy a veces, pero me siento bien, gracias a que aprendí estas lecciones:

No me voy a juzgar por las decisiones que he tomado

A pesar de este desbalance, que no esperaba, me conozco lo suficiente como para saber que no soy una mala persona. Lo que ocurre es que, bajo presión o en situaciones complicadas, tiendo a huir o a tomar malas decisiones. Ahora entiendo que hice lo mejor que pude, que si hubiera podido haber decidido o actuado mejor, lo habría hecho. Seguirme torturando por cosas que ya pasaron solo me hiere; lo mejor que puedo hacer es tomar esa experiencia y volverla algo positivo, aprender de ella y seguir adelante.

Debo enfocarme en darme amor

Todas las cosas se acaban, pero llegar a algunos de esos finales inesperados es especialmente doloroso. Cuando invertimos tiempo en un trabajo, una relación, una amistad, lo que sea, esto se vuelve parte de nuestra identidad, ayuda a definir quiénes somos. Enfocarme en este “fracaso” no me lleva a nada bueno, este proceso es como estar en recuperación. A veces uno recae, no todos los días son buenos, pero el amor a mí misma debe prevalecer. Al inicio, la mayoría de mis días eran malos, pero cuando puedo, aprovecho para comer cosas ricas, hago yoga, leo, lo que sea que me haga sentir bien. Estos momentos de amor hacen la diferencia.

Voy a invertir en relaciones fuertes y duraderas

Cuando una parte importante de mi vida se acabó, me quedé con mucho tiempo en las manos. Al inicio, me moría de ansiedad por llenar esos espacios, muchísimas veces los llené con malas juntas y experiencias innecesarias. Sin embargo, a lo largo de todo este proceso, hubo personas que siempre han estado allí. Estas relaciones han ido creciendo, pero también las he ido alimentando. Todas las relaciones son de doble vía, los dos debemos ceder un poco y aportar para que funcionen. Sin estas personas, yo no estaría aquí hoy. Gracias a estas personas, el futuro no da tanto miedo.

La gente no da miedo

Siempre he odiado las conversaciones forzadas e incómodas, odio tener que sonreír cuando no quiero y saludar de beso cuando obviamente sos un viejo verde y me vas a dejar el cachete chupado. Lo odio y está bien. Aparentemente, uno puede decidir a quién saluda y cómo lo saluda, y no hay nada que nadie pueda hacer al respecto. Además,  hay muchas personas teniendo las mismas revelaciones de la vida que yo, y no necesariamente les tengo que empezar a hablar en persona, porque mi ansiedad social solo no me deja hacerlo. Instagram, Facebook, Twitter, Snapchat y hasta Tinder me ayudaron a encontrar almas caritativas dispuestas a resolver los problemas del mundo por chat. Hay gente que puede ser increíble, que tiene formas de ver la vida que ni me puedo imaginar. Me han leído el horóscopo, he discutido incansablemente sobre la tristeza y el amor. La vez pasada una amiga me despertó con una discusión sobre las infecciones urinarias y el estigma que representan, cuando son algo tan común. Eso es lo que yo quiero, quiero compartir y hablar y resolver, ya no me quiero quedar en lo mismo.

No involucrar a más gente de la que sea necesaria

Yo era amiga de Ana* y de Luisa*, pero Luisa* dijo cosas horribles de mí y ahora ya no hablamos. Ana* todavía habla con Luisa*, y yo no tengo derecho a pedirle que lo deje de hacer. No tiene sentido andarle cobrando cuentas a todo mundo. A veces las relaciones no funcionan y ya, aunque las dos partes son buenas personas, simplemente no funcionan juntas. Sin embargo, estas situaciones también se dan en donde claramente una de las partes actúa de forma negativa en contra de la otra. Algo que me ayuda muchísimo es poder diferenciar las dos, y no dejar nunca que me vean la cara de imbécil.

Este es el momento para experimentar

Por alguna razón, cuando todo está como debería de estar, uno no experimenta. Es como que, si muevo alguna pieza mal o si tambaleo demasiado mi centro, todo se va a caer y no va a salir como quería. Igual, nada sale como uno desea, siempre hay elementos que no se esperan. Por lo mismo, este año me puse uñas acrílicas. Suena ridículo y superficial, pero uno de los temas que más he cuestionado en mi vida es qué significa ser mujer para mí, me ha costado muchísimo aceptarlo y luego adaptarlo a algo que me defina adecuadamente. Ponerme uñas acrílicas, a grandes rasgos, me enseñó que puedo ser feminista y coqueta al mismo tiempo. Que los estándares de belleza son altísimos para las mujeres y que, de vez en cuando, estoy cómoda con ser ultra femenina.

Es importante escribir lo que me molesta

Por mucho tiempo mantuve resentimientos gigantes porque lo que me habían hecho muchas personas era imperdonable. Un día traté de explicárselo a alguien, el porqué de mi enojo, y me costó muchísimo. Al decirlo, sonaba como poca cosa y me sentí como una exagerada. Entonces hice una lista; al hacerla pude ver que sí son cosas importantes y muchas veces imperdonables, pero que el camino a la sanación no es tan largo como pensaba. Es cierto, me hirieron, fue horrible, pero mi mente es experta en agrandar los detalles. Por alguna razón, escribir esta lista, escribir cartas con enojo, cartas con todo lo que tengo que decir, donde explico mi tristeza, donde te digo que te quiero, etcétera, me ayudan a sanar. Me ayudan a sacar mis sentimientos y pensamientos de una forma más ordenada y a reorganizarlos en mi mente. Me ayudan a darles o quitarles valor, dependiendo.

Voy a cuidar de mi salud mental y física

Desde que recuerdo, me he sentido inapropiada, poco útil, difícil de manejar. No sé por qué, pero la depresión, ansiedad social, el abuso de sustancias y personalidad limítrofe siempre han sido parte de mi vida. Todos tenemos un “cuco” que nunca sana, que ya iba a sanar y, de la nada, se infecta y tenemos que cuidar. Hay días donde es suficiente salir con una amiga y platicar, hay días donde necesito regresar al psicólogo. He aprendido que necesito conocerme y a mi cuerpo y aceptar cuando necesito ayuda profesional. El año pasado, pasé una semana con fiebres intermitentes y dolores de cuerpo insoportables. Siempre estaba cansada, en vez de almorzar, me iba a dormir a mi carro. Primero dudé de mi misma, me critiqué por no poder ser como los demás y mantenerme motivada, por no dormir bien en las noches. Luego fui al doctor y me diagnosticaron dengue. Necesito ponerle atención a mi cuerpo y no ser tan exigente, hay días donde no puedo sola y eso no tiene nada de malo.

Al final, lo que entiendo es que todos los momentos pasados son entrenamiento para el futuro. No hay nada de lo cual no pueda aprender. Hay situaciones horribles que pude haber evitado. Hay momentos incómodos que ni fueron mi culpa, pero allí están, en el pasado. Hoy sigo aquí, soy guerrera porque sobreviví, y ya casi me gradúo de veinteañera. Hoy soy más fuerte, tengo creencias más sólidas y amigos y familiares que me respaldan. ¿Qué más puedo pedir?

 

*Ilustración: Hersson Noé

Colaboradores Polyester

1 thought on “Perderlo todo ha sido lo mejor que me pasó en la vida”

  1. Crei que la persona q escribio lo anterior era una amiga mia, y veo con sorpresa que no es asi. pero ella al igual que tu esta en proceso d reencuentro consigo misma, esta practicando yoga, nutriendo su cuerpo sanamente y acude puntual a la cita con el psicologo. Poco a poco y con aliento de quienes la queremos,esta saliendo adelante. Ahora,al igual que tu, se valora mas, y esta aprendiendo a amarse. Bravo por ti! lo estas logrando ! ayer lei q los arboles no recogen las hojas caidas, eso hemos de hacer nosotros con el pasado! animo y sigue adelante!

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