Life Is About Memories: Crónicas de un viaje inesperado

Texto y fotografías: Mariela Huerta

Es increíble como la música pueda definir tu vida e incluso hacer que ocurran cosas inesperadas. Hace unos meses, salió la noticia que llegaba Guns n’ Roses a Costa Rica. Me emocioné, porque soy fiel a mis raíces noventeras y decidí que debía ir.  Ya con boleto listo, anunciaban un par de meses después a Metallica en Guatemala. Por poco no iba, monetariamente no estaba muy bien, aunque pensé que era de aprovechar, dos conciertos en un mes y un viaje de por medio. Al final, se me dio la oportunidad. Ambos conciertos con lluvia, maquillaje corrido y garganta irritada, pero valió la pena. Ya había visto a Metallica hacía seis años, pero esta vez fue muchísimo mejor. Se sentía la energía de la banda en todo el lugar y el sonido increíble.

Ambos conciertos transcurrieron sin sobresaltos. A excepción del huracán Otto que azotó a Costa Rica, en la semana que llegué. Para ese sábado, la emergencia iba pasando. Salvo la lluvia intermitente; todo sin novedad. Incluso, el concierto empezó puntual. Sin duda, otros aires corren para Axl, otrora prima donna del Hard Rock.  Como en todo festival o concierto, fue emocionante corear al unísono su repertorio: Paradise City, Welcome to the Jungle, Sweet Child of Mine y November Rain entre otras. Ver al fin a Slash y Axl juntos. Si ellos limaron asperezas, Estados Unidos y Rusia tienen oportunidad. El estadio abarrotado. Pensé que no iba a llenarse. Tenía mis reservas, puesto que Axl había cancelado un concierto en el 2010. Salí del estadio feliz y cantando. Después del show esperamos un rato a que aflojara el tránsito, porque Uber estimaba casi cuarenta dólares por el viaje y era simplemente demasiado. Estando sentadas con mi amiga, apareció una viejecita que nos llamó la atención. Iba con una playera de Guns n’ Roses, cargada por dos señores que después supe, eran sus hijos. Se llamaba Irma, 92 años y ojos azules como el cielo. Venía de Limón, uno de los lugares más afectados días antes. Nos dijo que su canción favorita era “Sweet Child of Mine” y que nunca iba a dejar de disfrutar la vida ni la música sino hasta que muriera. Me emocioné de conocerla, tan llena de vida a su edad. Hasta me sentí reflejada en ella.

Pasaron algunos días más y no pude hacer mayor cosa que moverme por San José. Aproveché los días para tomar fotografías y hacer turismo citadino. Entre los altibajos de la vida, se terminó algo con quien creí en algún momento, era el amor de mi vida. Fue una sensación agridulce entrar al aeropuerto y saber que esa etapa quedaba atrás. Iba meditabunda cuando a lo lejos reconozco a cuatro metaleros guapísimos: Era Rotting Christ, una banda de black metal griega. No podía creer que los tuviera a tan pocos metros de distancia. Era como si la vida me prohibiera sentirme triste. Me senté en una mesa próxima a ellos. El baterista me sonrió encantadoramente y empezó a hablarme preguntándome de música. Yo andaba una playera de Amon Amarth, otra banda. Quedé estupefacta de la impresión y no pude articular mayor oración. Me dijeron que venían para Guatemala durante el fin de semana a ofrecer un concierto.

A todo esto, yo ya había terminado mi viaje, al día siguiente regresaba a mi ciudad. A la rutina y el trabajo. Conocerlos cambió mis planes.  “Life is about memories” pensé. Les dije que iba a verlos. Y a mi regreso en Guatemala alargué la estancia unos días más. El domingo por la noche me dirigí al lugar del concierto en zona 1.De teloneros estaban Gangrena y Seól. Ambas bandas con un sonido crudo y mucha personalidad, pero muy diferentes entre sí. Nympherus (Seol) tiene una presencia impactante sobre el escenario y ofrece un show muy entretenido. Gangrena suena muy distinto a cualquier otra banda que haya escuchado en Guatemala.

Estaba observando el show entre el público cuando entró Themis Tolis. Es una persona sumamente humilde. Me reconoció y pasó a saludarme entre la muchedumbre. Al fin llegó el momento de Rotting Christ. Su actuación era muy ansiada, puesto que era la primera vez que pisaban tierras guatemaltecas. El público se arremolinó frente al escenario. Su sonido denso y oscuro cautivó a la audiencia. Sakis Tolis tiene un magnetismo tremendo que trasciende más allá de su música. El álbum que promocionan, Rituals, fue compuesto en su totalidad por él. También los instrumentos, a excepción de la batería que corrió a cargo de Themis, su hermano. George Emmanuel y Vaggelis Karzis se sumaron a la banda desde el año pasado.Sus composiciones tratan sobre civilizaciones antiguas, temas ancestrales y misticismo. Les dejo una de mis canciones favoritas.

Algo tan al azar como recorrer toda la Avenida Central buscando aquella tienda de playeras en las vísperas de mi vuelo influenció de alguna forma el cierre de mi viaje. Viajar con una playera de Amon Amarth hizo que los Rotting Christ se fijaran en mí. Así que sí, la ropa y música podrán ser elección muy tuya pero también intervienen un poco en tu destino.

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