CASA

“Cuando era pequeño, conocí a “Don Maxico”, un señor bajito y bastante platicador. Él vivía con su esposa y un pequeño gato en las orillas de La Laguna del Güiscoyol, en el departamento de Retalhuleu, pero queda muy cerca del límite de San José la Máquina Suchitepéquez. Siempre que se le visitaba, ofrecía darnos un paseo a mí y mis hermanos en su cayuco, que el mismo construyó con el tronco de un árbol de conacaste…”

Relatos como este, dan vida a los recuerdos que inspiraron a Mynor Véliz a crear su colección CASA. Tal como su nombre  lo indica, esta es una introspectiva a la  niñez del diseñador y a los personajes que de alguna forma influyeron en su vida, como su abuelo paterno en la costa del país y esa vida del trópico digna de cualquier autor latinoamericano por su realismo mágico.

CASA nos transporta a ese ambiente cálido, familiar, pero a la vez exótico con estampados florales, escenarios de playa, vuelos suaves, drapeados y  t-shirts con motivos que cuentan una historia, que poco a poco se va desenvolviendo al sonido de  percusiones bastante tropicales que luego se transforman al ritmo de una clásica del motown que nos lleva a esa época inocente de los años cincuenta, “I Only Have Eyes For You” y el grand finale “Ain’t No Mountain High Enough”, mostrando a los modelos dentro de estructuras metálicas, como retratos de antaño haciendo una oda a esa época, donde los abuelos dirían todo era mejor.

Foto: NYPR – Agency

 

La textura de los materiales siempre ha sido de importancia para Mynor. Habiendo usado chiffon, satines y otros en sus colecciones pasadas, en esta se decidió por la frescura de algodones estampados  e incluso un tapestry de jaquard para los kimonos. Diseños de gatos traen una nostalgia, que al compás de la música nos llevaban a esa época a la cual el nos quería transportar, pero sin perder el toque de actualidad.

Foto: NYPR – Agency

Las t-shirts cuyas imágenes fueron creadas por el diseñador, Werner Solórzano, capturan perfectamente en conjunto con las frases el espíritu de la historia, llenas de color pero con un toque de inocencia.

Foto: Alejandro Anzueto
Foto: Alejandro Anzueto
Foto: Alejandro Anzueto

El contexto detrás de cada uno de los desfiles de Mynor, siempre ha sido algo muy importante, más que una simple inspiración es el alma que da vida a cada una de las colecciones. En esta no perdió ese toque real que lo caracteriza. Pudimos ver un Mynor Véliz mucho mas maduro, que conserva los volúmenes estructurados, pero de una forma mas sutil y “ready to wear”, tanto en las blusas como en los kimonos que entienden perfectamente la silueta femenina, sin perder su lado divertido al unificarlos con pantalones de corte masculino y maxi sombreros de palma, que todos quisiéramos utilizar el próximo verano en la playa.

Foto: Deiser Contreras
Foto: Deiser Contreras
Foto: Deiser Contreras
Foto: Deiser Contreras
Foto: Deiser Contreras
Foto: Deiser Contreras

Las piezas daban otro aire totalmente diferente en los hombres, algunos parecían una nueva versión de Hugh Heffners bronceados por el sol, totalmente cómodos en los kimonos. Otros asemejaban al atuendo de un Samurai listo para entrar en batalla. Mostrando la versatilidad de esta pieza, que significa “cosa para llevar puesta”, que puede ser utilizada tanto como por hombres  como por mujeres y conforme al styling se puede acoplar a cualquier estética.

Foto: Deiser Contreras
Foto: Deiser Contreras
Foto: Deiser Contreras

“Less is more”, es uno de los mantras de Mynor en lo que refiere al cabello, así que una simple – pero sexy- coleta o un moño, para primavera-verano, es el complemento de los looks de las chicas y el pelo al natural, en los chicos.

Foto: Estuardo Herrera

 

 

El maquillaje, a cargo de Raquel Nicolas, consiste en look muy a lo Brigitte Bardot, sensual pero naif, de pestañas grandes y oscuras con las cejas remarcadas, un “trademark” muy Mynor, quien llevó las cejas grandes a la pasarela, antes que todas quisiéramos ser pequeños clones de Cara de Levigne. La piel brillaba como si hubiera estado bajo el sol del trópico, llevando un poco del calor de la costa sur, con cada paso que las modelos daban.

Como parte del styling, los accesorios usados por Mynor Véliz, fueron creados por él mismo especialmente para esta colección, utilizando collares con flores y peces, como una continuidad al tema de la costa y los aretes con tassels de colores brillantes no podían faltar.

Foto: Jorge Chavarría
Foto: Jorge Chavarría

Las bolsas con estampado floral tropical son de la marca MEDIUM y dieron ese toque final al look de algunos outfits.

Foto: Deiser Contreras

 

Para terminar este viaje al pasado, nos entrega una pequeña cajita con un moño, en cuyo iterior se encuentra con un “chapstick” de naranja, toronja, miel, cardamomo o café, de la marca Savon, muy  ad hoc al tema tropical, empacado como un pequeño regalito en agradecimiento por haber sido parte de esta remembranza.

Foto: Estuardo Herrera

No me queda más que decir que nuevamente Mynor nos hizo viajar en el tiempo y que la comodidad, versatilidad y belleza de sus piezas hace que todas las deseemos. Este desfile, por su contexto y ambientación realmente nos hizo sentir como en CASA.

Karol Anzueto

Fashionista en búsqueda del soundtrack perfecto para una vida de película.