Pride 2018: Mucho más que fiesta y banderas de colores

Fotos: José Pablo Anleu

Texto: Mynor Véliz

Desde hace unos años, el colectivo LGTBIQ+ en Guatemala se ha hecho muchísimo más visible. Muestra de ello es la Marcha de la Diversidad Sexual e Identidad de Género de este 2018. Miles de guatemaltecos se reunieron en Plaza la República, para caminar juntos hacia el Palacio Nacional de la Cultura y pedir igualdad de derechos, el cese de la discriminación y que el gobierno elimine de su agenda algunas leyes que lejos de ayudar al colectivo, buscan hacerlo ver como algo dañino para la “familia tradicional”.  

Como todos los años, desde que existe esta marca, no faltaron los fotógrafos de algunos medios de comunicación con una visión sesgada, que solo buscaron la foto “escandalosa” que generará una ola de clicks y comentarios de conservadores y de gente que reclama no solo de la existencia de la comunidad LGBTIQ+, sino de por qué protestar de esta forma. Esto último, me ha llamado mucho la atención, ya que es algo que muchas personas de la comunidad dicen. “Mucha loca”, “¿Por qué no se viste normal?”, “Deberían de vestirse como lo que son”, “No me representan”, “Yo no soy así”, “solo van niños bien” y comentarios similares se escuchan y se ven en redes sociales.  

Hablando con una amiga sobre el tema de las protestas feministas -que es otro tema que no ha dejado de verse en las redes las últimas semanas-, llegué a una conclusión bastante importante: Ninguna de las libertades que tenemos en estos tiempos llegó a causa de sutilezas. Las mujeres no consiguieron votar, trabajar o tener propiedades por estar sentadas en casa o esperando sentadas. Al contrario, se armaron de valor e hicieron revueltas, desafiaron los estándares y se hicieron visibles. Esto justamente fue lo que ocurrió en la primera marcha LGTBIQ+ en los disturbios de Stonewall en 1969, en los que ocurrieron manifestaciones violentas en contra de las redadas policiales que ocurrían en contra de personas de la comunidad. En ese entonces, había desde multas hasta cadenas perpetuas por el simple hecho de mantener una relación con alguien del mismo sexo.   

Luego de estas protestas, que no fueron precisamente pacíficas, se marcó un hito en la comunidad LGTBIQ+. Las leyes en Estados Unidos empezaron a cambiar y ahora, incluso hay derecho al matrimonio. En nuestro país, estamos en pañales en cuanto a ese tipo de avances Acá, aún puedes ser golpeado, despedido o incluso morir solo por declarar que tienes una orientación sexual distinta. Los pocos espacios que se han abierto, han sido justamente por estas manifestaciones públicas. Así que si eres de estos que se quejan del modo de protestar, piensa que si ahora puedes tener una pareja y vivir en un entorno no tan hostil como el de hace algunas décadas, recuerda que eso no llegó solo. Llegó, porque alguien se atrevió a alzar la voz y a mostrarse tal cual es en un evento como el de la marcha que ocurrió en Guatemala la semana pasada.  

 

 

 

 

 

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